El Perfil de la persona que acude a los Servicios Sociales está cambiando en la actualidad.
Nos desplazamos hasta Málaga, donde desde el Área de Bienestar Social del Ayuntamiento, su responsable María Victoria Romero, nos asegura que con mayor frecuencia las familias de clase media demandan sus servicios debido a que por la "crisis económica" no consiguen "llegar a final de mes y buscan ayudas". La concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento, nos aclara que mientras en una situación económica sin crisis suelen acudir a esta área municipal unas 20 familias al mes, este año en sólo 3 meses se han abierto 800 expedientes solicitando ayudas para comprar alimentos. Se trata de un crecimiento espectacular en el número de solicitudes que, con las continuas subidas del Euríbor y el crecimiento del desempleo, en muchos casos son ayudas para hacer frente al pago de la hipoteca. Así, hace cinco meses Bienestar Social aprobó una ayuda a una familia con varios atrasos en el pago de su hipoteca y le íban a embargar el piso por impago.
"El perfil ha cambiado". La Sra Romero indica que "Ahora nos vienen familias mileuristas que, en cuanto han de pagar algo más que la hipoteca, como por ejemplo el coche, la luz o el agua, y se ven sorprendidas por un imprevisto, no llegan a fin de mes ni tienen para llenar el frigorífico". La Concejala afirma que "nos llegan con muchísima verguenza porque son familias que no habían acudido nunca a los Servicios Sociales".
Recientemente, se firmó el primer expediente por el que se otorgaba una ayuda de 900 euros a una familia cuyo banco le iba a embargar la casa. Lo preocupante del caso es que esa familia superaba los 1.000 euros de ingresos.
Desde el Ayuntamiento de la capital malagueña, la reacción ante tanta demanda de ayudas sociales para paliar la crisis se centra en exigir a la Junta un aumento en el baremo para la concesión de ayudas. Según María Victoria Romero, "siempre se carga a los ayuntamientos con tareas complicadas de cumplir porque no hay financiación", a lo que añadió que "nosotros estamos haciendo frente a todo esto con el presupuesto que el Ayuntamiento ha dedicado a Servicios Sociales, que ronda los 4.000 millones de las antiguas pesetas".
Sin embargo, muchos contribuyentes que en mayor o menor medida aportan dinero a ese presupuesto que luego llega a familias mileuristas con dificultades en el pago de su hipoteca, están contrarios a que se tenga que destinar más dinero para ayudar a estas personas que en su día firmaron una hipoteca animados por los tipos de interés bajos sin pensar que dichos tipos podrían subir como está sucediendo y que quizás no pudiesen afrontar el pago de las futuras mensualidades. En base a este punto de vista, habría que destinar el presupuesto base en su totalidad a las capas más desfavorecidas de la sociedad, sin dar un sólo euro más a estas personas a las que nadie obligó en su día a firmar una hipoteca, que no pensaron en qué podría pasar el día de mañana y ni si podrían afrontarlo y que, ahora esperan que "Papá-Estado" venga a solucionar su falta de previsión.