La palabra Euribor es la abreviación de”European Interbank Offered Rate” (tipo europeo de oferta interbancaria). Se trata de una variable que se compone en una parte del tipo oficial del dinero, y de otra de una prima de riesgo que aplican los bancos para prestarse dinero entre ellos.
La prima de riesgo no tiene nada que ver con el diferencial que aplican luego a tu hipoteca, ésta funciona así: si los bancos tienen poca liquidez o existe desconfianza entre ellos, la prima de riesgo aumenta y el diferencial para prestarse dinero entre ellos también se acrecienta; si hay confianza, el diferencial disminuye.
El otro componente es el precio oficial del dinero, éste lo fija el BCE con el objetivo de contener la inflación o de reactivar la economía, según los casos. Si los tipos están altos, el dinero va rentando por sí mismo, quienes tienen dinero no necesitan moverlo, y los que no lo tienen no se atreven a hacer determinadas operaciones por temor de que los intereses les resten parte o la totalidad de los beneficios. Esta alza de los tipos enfría la economía, hace que baje la demanda de productos y servicios y, por consiguiente, que bajen los precios y se contenga la inflación. Sin embargo, cuando los tipos están bajos, los que tienen capital se ven obligados a moverlo por temor de que éste quede por debajo de la inflación y con ello perder dinero, y los que no tienen dinero pueden realizar operaciones más relevantes a coste de la deuda. Con esta baja de los tipos, se reactiva la economía, aumenta la demanda y suben los precios.
Normalmente, coincidiendo con el final de cada mes se calcula el valor medio del índice del Euribor en dicho periodo, así el Banco de España confirma este valor durante la última semana del mes siguiente al de su anterior publicación. Igual sucede con el índice de hipotecas que, si bien varía diariamente, el valor medio mensual es el que se utiliza para revisar la cuota mensual del préstamo hipotecario.
Desde su creación, el 1 de Enero de 1999, el valor máximo que ha tomado ha sido del 5,341% del mes de Agosto del 2000. Durante el 2002 sufrió un importante descenso (pasaría del 3,869% en el mes de Junio a un mínimo anual del 2,872% en Diciembre), siguiendo esta tendencia bajista los siguientes tres años. Sin embargo, en el último trimestre del año 2005 su valor comenzó una subida constante que a lo largo del 2006 le llevó a valores similares a los acontecidos antes de esa gran bajada (en Diciembre de 2006 el valor llegaba a los 3,921%). En el año 2007, los valores no dejaron de subir aunque lo hicieron de forma más progresiva (del 4,094% del mes de Febrero al 4,792% que registraba en el mes de Diciembre).
Actualmente, los últimos valores del Euribor se sitúan a día 25 de Mayo de 2008 en el 5,028%, un valor muy elevado si tenemos en cuenta el 4,498% con el que empezamos en Enero de este año. Entre las causas directas destacamos un aumento en los spread de crédito en los mercados mayoristas que hizo que hubiese un profundo problema de liquidez en los bancos, mucho más persistente de lo que se esperaba. Esto ha incidido en la economía a través de un mayor riesgo de crédito, de la moderación de la confianza y del efecto de riqueza.
Sin embargo, y a pesar de las críticas de aquellos que piensan que una bajada de los tipos de interés incentivaría la demanda en el mercado y reactivaría la maltrecha economía de la Unión Europea, El Sr. Trichet en recientes declaraciones ha afirmado que “no se puede descuidar la inflación” y que en consiguiente “es totalmente desaconsejable bajar los tipos de interés”.
A la hora de predecir la evolución que va a seguir el Euribor, nos encontramos con una tarea muy complicada. Tenemos que tener en cuenta dos datos, por un lado las previsiones macroeconómicas, y por el otro la tendencia existente. El problema nos lo encontramos cuando no coinciden ambos datos, pues recordemos que muchas veces la macroeconomía nos ofrece datos muy puntuales como caídas repentinas de la bolsa o una subida del petróleo. En este caso, habremos de conocer estas puntualidades para saber cómo afectarán a largo plazo.
Es una pena que tengamos que estar continuamente pendientes del Euribor, más teniendo en cuenta que no depende de España por sí misma, sino de lo que suceda a nivel europeo. Pero más lamentable si cabe, es que el Gobierno sigue sin subir los salarios suficientemente para poder afrontar estas subidas en su valor, y en el valor de los precios que cada vez aumentan más (y siguen subiendo si tenemos en cuenta las recientes subidas en luz, petróleo y cereales). Y no sólo es culpa del Gobierno en funciones, también culpamos a los sindicatos que no aprietan lo suficientemente al Gobierno de turno, a los empresarios que nos metieron en el euro que nos encareció la vida en gran medida, y a aquellos que en su día cuando el valor del Euribor era menor no fueron previsores y vivieron a todo dar sin tener en cuenta cuanta amortización extra podían llegar a pagar ya que en una hipoteca a interés variable la fluctuación es inevitable (tanto a la baja como a la alta).